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¿Por qué algunos Programas de Compromiso de Stakeholders frustran las expectativas de las empresas?

Nunca se habló tanto de mapeo, compromiso e interacción con los públicos objetivo, sin embargo, es necesario tener claridad sobre los objetivos del programa y establecer metas y procesos bien definidos.

Se vienen destacando los programas de Compromiso de Stakeholders como “top of mind” en las estrategias corporativas y muchas veces los CEOs y altos ejecutivos los mencionan como imprescindibles. No es azaroso. Cada vez más resulta esencial conocer y establecer vínculos fuertes con los públicos que influencian o son influenciados por las grandes empresas.

A pesar de ello, los resultados que se han obtenido con la ejecución de esos programas no siempre son los esperados. Esto ocurre probablemente por tres razones: falta de una reflexión profunda sobre las motivaciones del proyecto, ausencia de participación de la alta dirección o acciones desarrolladas sin metodología alguna. Vamos paso a paso.

Lo primero que se debe establecer en conjunto con el c-level de la organización es la razón para el fortalecimiento de los vínculos con los stakeholders, o sea, definir si se trata de una necesidad de reaccionar ante presiones externas, de construir reputación o incluso buscar innovación en los vínculos. Hay diferentes niveles de compromiso y cuanto mayor sea la disposición de la empresa para el diálogo, más transformadores serán los vínculos. El nivel más avanzado del programa se da cuando la organización está dispuesta a rever sus prácticas empresariales en función del feedback de sus públicos objetivo.

Otra cuestión importante es la manutención y el mantenimiento de los vínculos establecidos, ya que la mejor forma de se obtener esa participación es con la creación de una política específica para su implementación. Con el apoyo de la alta dirección, los ejecutivos deben ser “dueños” de las relaciones con determinados stakeholders, teniendo responsabilidades y metas afines a esa función.

Por último, y no por eso menos importante, está la metodología. Todas las etapas de un programa de stakeholders deben tener criterios y procesos testeados previamente. Desde el mapeo de la influencia y el interés de cada actor hasta la estrategia de compromiso y manutención, es necesario tener metas y métricas pre-definidas.