THINKING

Un antídoto contra la mirada subjetiva en el mundo de la comunicación

Los programas estratégicos de comunicación y relacionamientos no pueden prescindir del sondeo. Sin la recolección y el análisis de datos no existe abordaje estratégico de verdad, es decir, no es posible planificar de forma consistente ni proyectar, medir o alcanzar resultados que impacten sobre los objetivos institucionales o de negocios.
Las acciones de comunicación o relacionales que se producen da forma aislada, alejadas de un esfuerzo de conocimiento, son a penas accesorias y, justificadamente, no tienen valor estratégico desde el punto de vista de la organización.

A las técnicas de investigación cualitativa y cuantitativa se suman nuevas posibilidades a partir de la abundante disponibilidad de datos provenientes de internet y de las redes sociales, de los dispositivos móviles, del acceso ilimitado a fuentes de información diversas y del procesamiento de los registros disponibles en las propias empresas. Ese inmenso volumen de datos abre nuevas perspectivas de conocimiento al mismo tiempo que desafía la capacidad de las organizaciones para procesar y analizar esos datos y transformarlos en información útil.

La investigación aporta una contribución esencial a la comunicación y a los programas de asuntos públicos porque es la base del trabajo de planificación, orienta las acciones que de allí se desprenden y ayuda a traducir esas acciones en resultados inteligibles para los líderes y el conjunto de la organización.

De manera general, la investigación y el análisis de datos están presentes en tres momentos clave de la configuración de los programas estratégicos de comunicación y relaciones: el diagnóstico, la medición y la generación de contenido.
Diagnóstico: un programa estratégico debe basarse en hechos, nunca en intuiciones o simples conjeturas. La investigación ayuda a definir las peculiaridades de cada escenario, a comprender el perfil y la percepción de los públicos que circulan en él, a identificar riesgos y oportunidades.

Medición: para que un objetivo sea pertinente es necesario que sea mensurable. No hay programa estratégico sin proyección y medición de metas. La investigación ayuda a establecer objetivos y a verificar si fueron o no alcanzados.

Contenido: la investigación es creación de conocimiento, generación de información. Conocimiento e información originales se vuelven temas de conversación y la base para la producción de contenidos que favorecen la conexión con los públicos objetivo.